Capítulo 4.5: Sentipensar enraizado

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Frente a la ficción y oposición dicotómica entre el pensar y el sentir que promulga la versión utilitarista del mundo, que racionaliza y justifica con cabeza fría proyectos que traen consigo las más perversas atrocidades mercantiles tanatopolíticas, interpelamos por el ‘sentipensar’,  palabra que proviene de las filosofías de los ríos, que enuncian lxs pescadores de las cuencas de La Mojana en el Caribe colombiano y que significa “actuar con el corazón usando la cabeza”1. En este mismo modo, en territorios para Ser, ‘sentipensar enraizado’ hace referencia al ‘ombligamiento’ la práctica de enterrar el ombligo de los recién nacidos para significar la inseparabilidad entre personas, comunidad, pueblos y territorios en el Pacífico colombiano y que la misma ley identifica como subjetividades colectivas. 

El sentipensar enraizado se actualiza cuando “nos manifestamos por desjerarquizar la academia con y desde la tierra y los territorios rurales y urbanos de los pueblos y sus luchas […]. Las comunidades tramitan un espíritu colectivo que moviliza no solo argumentos sino también afectaciones y compromisos, avivando sentimientos y experiencias de solidaridad, reciprocidad, vínculo comunal, y la capacidad de reparar deudas históricas frente al ecocidio y el etnocidio de los pueblos.”2 Así, enraizar significa acoger solidariamente las luchas socioterritoriales y cotidianas, tejiendo procesos, trayectos, rutas de afirmaciones del ser con y estar entre la justa profusión del río, el mar y la tierra. 

El sentipensar desde abajo, a la izquierda y con la tierra3 se constituye en una crítica al pensamiento que mantiene su discurso del capitalismo de Estado e inspira en diferentes latitudes las ecologías políticas por sentipensarnos tierra.4 El engranaje del modelo del mundo del progreso y el desarrollo pasa por la acumulación a costa de la subordinación, el empobrecimiento y el despojo de una vida plena y tranquila. 

No es suficiente una política progresista si esta mantiene su modelo neoextractivista y restringido al crecimiento económico, al empleo y a la regulación estatal, en la falsa premisa de la seguridad, aquella que militariza las comunidades en una supuesta priorización de los intereses generales dentro de un modelo de acumulación rentista y megaenergético basado en hidroeléctricas, y en la inserción de pueblos al modelo monocultural despoja e invade territorios con monocultivos y desertifica semillas ancestrales cuidadoras de la bioecodiversidad. 

En medio de la figuración del mundo restringido por la dependencia creada en las transacciones mediadas por intereses, diferentes pueblos en el mundo mantienen prácticas y filosofías contemporáneas-milenarias y en femenino en territorios ancestrales alter-urbanos, alter-campesinos y agroecológicos sustentados en solidaridades mutuas. 

SentiPensar tierra-pueblos para todos los mundos

La palabra radical proviene de la palabra raíz, no podemos responsabilizarnos de haber nacido en un lugar determinado, en una clase social específica, en un género particular, pero sí podremos encargarnos de reparar, cuidar y sanar de cualquier daño de las armonías equilibrios requeridos para que sean posibles los buenos vivires con seres humanos y más que humanos. Estar enraizados significa arraigarse al adoptar y acoger las raíces que nos habilitan y amparan como personas-colectivos-pueblos que presenciamos esta tierra. Más allá de la radicalidad deliberativa y militante, y la rational choice, enraizar el sentipensar vindica formas que empatizan, y dan cuenta del estar inevitablemente involucrado, estar comprometido con los modos de hacer para mantener la existencia. 

Algunas prácticas y filosofías afrodiaspóricas mantienen la relacionalidad profunda entre todxs los seres para mantener la vida.5 Así por ejemplo, se constituyen día a día las economías del ‘entresaque’ que se refieren a: no sacar más pescado de lo que el río permite, y  las de ‘manocambiada’: colaboraciones mutuas que no pasan por la economía del dinero sino que las formas de intercambio por medio de colaboraciones entre la comunidad, colaboraciones que van desde la crianza de niñxs y el cuidados de los viejos, hasta la participación en asambleas para impedir que negocien el río y nos “saquen el río del corazón”6, estas prácticas no son exclusivas de los ríos y las comunidades en resistencias ancestrales, también están presentes en diferentes lugares del mundo que respiran esperanzas no meramente en el decir sino al ir creando el acontecimiento en el sentihacer-sentipensar.

Estar enraizado significa recordar y reimaginar el mundo descolonizando los diferentes tiempos pasados, presentes y futuros, actualmente, para trascender los dramas legales e ilegales de una política pública multiculturalista y de inclusión que mercantiliza el río y explota la gente en el ecogenoetnocidio7, el sexismo, elitismo, guerra y patriarcado como lucha activa alter-planetaria.

Salir de la esencialización de las culturas apela a la crítica existencial y a la nostalgia activa de estar cercanos y tejidos entre luchas cotidianas que nos convocan y nos acogen, y de las pequeñas comunidades de vida que hacemos parte al  escuchar el gesto dominante las raíces de los problemas cuando decimos ¿cómo puede ser esto posible?, cuando nos auto-reconocemos en circunstancias completamente distintas pero en coincidencias profundas y recordamos entre formas milenarias de defender la existencia. 

En contraposición a la ficción individualizante y mercantilista, preguntamos ¿quiénes están sanando los vínculos socioterritoriales, intergeneracionales rotos? En el diseño colectivo de la pluriversidad del río y las resistencias ancestrales de la filosofía del Ubuntu, afirmamos que la institucionalización del mundo orientada por indicadores del progreso trae como consecuencia el desarraigo como pueblos y comunidades. De este modo, la adjetivación enraizada testifica el vínculo inalienable entre pueblos, tierra, territorios, y la comunidad8 como el espacio que articula territorio y pueblo.9  

Somos las relaciones que preceden nuestra propia existencia al co-enactuar entre tiempos y territorios en que vivimos. De este modo, el sentipensarnos tierra apela a las pedagogías de los sentidos que nos habilitan volver a percibir las cadenas relacionales entre la comida que se siembra y sana, los aprendizajes en comunidad al ser políglotas, descolonizar lenguajes y lenguas coloniales en cualquier rincón del planeta a partir de una crítica que permiten las presencias y escuchas de lenguajes de la tierra, cantos del río, músicas, danzas, artesanaciones, comidas curadoras, yembés o pequeños cultivos colectivos en azoteas, milpas, chacras, con policultivadores en la abundancia propia del vivir sabroso en ollas comunes tanto en los ríos como con las mujeres de la primera línea, son ejemplos concretos de la actualización y renovación de alternativas milenarias vigentes y urgentes para el presente.

Enraizarse en la subjetividad colectiva: prácticas filosóficas milenarias en presente

En lugar del fomento de disciplinas, etnicismos, esoterismos, exotismos, enraizarnos indica cotidianizar, actualizar y recrear las raíces en nosotrxs suturando la propia comunidad de vida en el quehacer puentes y nuevos nacimientos milenarios subalter(n)atividades, recordar no tanto un origen para volver a un pasado intacto, sino aquel que hacemos pervivir en el presente continuo como poder creador frente al poder de dominación.

La estrategia del desarraigo proviene de una visión colonial del pensamiento que aminora las  prácticas filosóficas milenarias y las reduce a creencias, animismos y supersticiones. Así la consciencia racional no lo admita, las creencias hacen parte de lo que experimentamos como cierto. Estamos a un suspiro de desaparecer por la arrogancia del poder científico, sin todavía apropiarnos de que el sentipensar reconecta las relaciones entre saberes, conocimientos al servicios de las resistencias-re-existencias. Sentipensar enraizado teje relaciones legítimas que se hacen creíbles, pasan por la intuición de la experiencia como testimonios y huellas concretas, donde nos fiamos y, por tanto, las consideramos un horizonte de cómo actuamos. De este modo, está más cercana a los sentidos y a las creencias como raíces hondas de lo que somos y de lo que hacemos.10  

Los individuos no pre-existen a sus interacciones, en cambio sí emergen como parte de las intrarrelaciones enmarañadas. Somos interdependientes en la red de la vida, no como una mosca ensartada en una telaraña sino como una red misma en medio de fluctuaciones y abundancias.11 En este sentido, empatizar es ponerse en el lugar de otros, enraizar es ponerse a sí mismo en lugares de sentido que involucran ethos radicales (raíces firmes) que amplían los horizontes de comprensión actuante en formas de re-habitar los diversos mundos en acogidas y nosotredades y no meramente de la otredad radical.  

Nos enraizamos actualmente con el comadrazgo, los sentipensaderos, los conversaderos como formas de sanación desde el intimar solidario y a veces solitarios pero con resonancias que nos permiten respirar frente a los dolores y pro-curamos aferrarnos a las prácticas narrativas de afirmación de comunidades diversas que posibilitan ampliar sentidos, significados y prácticas-teóricas para todos los mundos.      

Consecuentemente, como venimos planteando con tejidos de colectivos, pueblos y mundos en sus teorías socioterritoriales en movimiento, si asumimos las políticas de vida cotidiana de los pueblos de la tierra intersectando las mejores prácticas del campo a las ciudades y viceversa “se restaurarían los paisajes, de-crecerían las urbes o las harían más ecológicas, disminuiría la contaminación y el cambio climático, se re-construirían entramados más viables entre lo humano y lo no humano, impidiendo que ‘saquen la gente del territorio y el territorio de la gente.’12 Nos inspiran los sueños que cantan las generaciones más jóvenes en una versión no institucionalizada del relato político; sus políticas, además de ser prácticas de oposición, crean realidades concretas y lugares de autodeterminación en el barrio, en la casa, en la vereda y en el campo, como espacios colectivos para romper con la impunidad.”13 

Enraizarse implica desestructurar las estructuras macroglobales desde las raíces y lugares no colonizados del relato, tejer desde lo más pequeño y acoger solidariamente todas las luchas, como lo indica el libro sagrado de los mayas “Arrancaron nuestros frutos, quemaron nuestras hojas, quebraron nuestras ramas, cortaron nuestros troncos, pero no pudieron matar nuestras raíces.”14 Desde la neurosemántica, la fenomenología biológica y el nuevo materialismo feminista de la física, se evidencia que las relaciones no se limitan a la competencia entre seres sino a la complementariedad, la difracción queer, la danza relacional, promiscua, que se advierte en el postestructuralismo del rizoma15 más que en las estructuras, en las afectaciones mutuas, las filosofías y palabras diversas provenientes de los buenos vivires de los pueblos de la tierra, quienes la cuidan desde las eros-políticas como el ashé, amor a la vida que cobra vigencia cuando se anuncia, se desea, se invoca, descolocando la mirada monoteísta y monocientífica de Occidente mediante la premisa: “Si la tierra es redonda, entonces, debajo también está el cielo.”16 

La madre agua-madre tierra son siempre matrízticas en las tramas, riesgos y colaboraciones para salir librado de las marañas que surgen y conectan río arriba, río abajo, con piedras, arena y minerales festejan la interdependencia entre todos los seres. Las raíces se expanden en secreto, en la íntima oscuridad (especialmente bajo la misma tierra y el agua) germinando conexiones infinitas para mantener el contacto con el propio suelo base de sustentación comunitaria.Enraizar sentipensares implica recontar, reconfigurar un nuevo relato en cada lugar que hace historias que avivan la alegría y la abundancia. 

Patricia Botero Gómez es profesora-investigadora del Centro de Estudios Independientes Color Tierra en colaboración con el Tejido de Colectivos Universidad de la Tierra, Caldas y Suroccidente Colombiano y con la Campaña hacia Otro Pazífico Posible; Tejido de Transicionantes en el Valle Geográfico del río Cauca; Tejinando Sentipensares (pluriversidades de a pie). Es escribana en procesos de descolonización de la investigación, transindisciplinariedades, narrativas y genealogías de historia viva con comunidades. jantosib@gmail.com 

Referencias

1 Fals Borda, O. (1986). Mompox y la loba. De retorno a la madre tierra. Carlos Valencia Editores. Universidad Nacional. Tomo IV.

2 Escobar, A. y Botero Gómez, P. (2014). Sentipensar con los territorios y los pueblos en movimiento: la clave para la defensa de la vida (p. 49). En J. Martín-Barbero y O. Rincón, Manifiestos. Una palabra que es acción (p. 45-50). Fundación Friedrich Ebert y su programa de comunicación para América Latina. https://corporacionfulldollar.files.wordpress.com/2014/12/manifiestos.pdf

3 Escobar, A. (2014). Sentipensar con la tierra. Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Unaula.

4 Clacso desde el Grupo de trabajo Clacso: Ecología(s) Política(s), 2022.

5 Campaña Hacia otro Pazífico posible. Proceso de Comunidades Negras, PCN y Grupo de Académicos e Intelectuales en Defensa del Pacífico Colombiano y de las Comunidades Afrodescendientes, GAIDEPAC. Machado Mosquera, M., Mina Rojas, C., Botero Gómez, P. y Escobar A. (2014).Hacia el Buen Vivir Afro. Ubuntu http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20190118032420/Ubuntu.pdf?fbclid=IwAR3soZlcitEU9_VkPTA_3FqGpSsNQFsmBboGmn2-yZi7fsNgA7loz5t5PxA

6 Escuchar por ejemplo poéticas cotidianas en el Libro de Naka Mandinga: Memorias ancestrales en los ríos del Pacífico https://www.youtube.com/watch?v=BYPQRdoSMQM&t=46s

7 Concepto que explicita Santiago Arboleda en denuncia al modelo que entrecruza racismo, genocidio de especies humanas y no humanas desde la rediasporización Afropacífico, así mismo, explicita las prácticas de cimarroneo, liberación y resistencias eco-espirituales que mantienen su presencia en territorios urbanos como rurales, seguir:Arboleda, S. y Biuza, R. (2011). ¿Dónde se Pueden Ubicar los Espíritus en Este Mapa? Conceptos, Experiencias y Propuestas en el Pacífico Colombiano. A Propósito del Tema de Territorio. Artículo presentado en el encuentro Internacional, Al otro lado de la raya. Quito. Diciembre 11 y 12 y en la Campaña Hacia Otro PaZífico Posible.

8 Comunidad amada (de cuidados y sanaciones) creada en EEUU por Martin Luther King y Tich Nath Ham en los años 60.

9 Algunas anotaciones a vuelo de pájaro de Arturo Escobar en la escribanía colectiva del presente texto, Crianzas mutuas y Tejido de Transicionantes desde el Valle geográfico del Río Cauca, y Campaña Hacia Otro Pazífico Posible, Gaidepac, Mayo 2022.

10 La creencia requiere de compresión que se fía en la experiencia, Ferrater Mora, (2000), p. 722

11 Akomolafe, B. (2014), p. 105.

12 Conversaciones con Mauricio Dorado en la Escuela y Tejido de comunicación el camino de la palabra digna.

13 Ver: Escobar, A. y Botero Gómez, P. (2014). Sentipensar con los territorios y los pueblos en movimiento: la clave para la defensa de la vida (p. 49). En J. Martín-Barbero y O. Rincón, Manifiestos. Una palabra que es acción (p. 45-50). Fundación Friedrich Ebert y su programa de comunicación para América Latina. https://corporacionfulldollar.files.wordpress.com/2014/12/manifiestos.pdf

14 Popul Vuh, relatos en madera. (2012) Reserva Natural Nirvana, Palmira, a través de las Itinerancias y acompañantías del Tejido de Transicionantes del Valle Geográfico del Río Cauca.

15 Ver: Deleuze, G. y Guattari, F. (2009). Rizoma. Editorial Fontamara.

16 Mudimbe, V. (2010). En el silencio: una meditación. Universitas Humanística, (69), 13-34. 

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